Imaginar que se cumplen más de 8 años tras este primer cuento que vendí a un amigo chileno, de nombre Mauricio en 2017 en una plataforma freelance. No sé qué sea de él (su cuenta de usuario al parecer fue baneada o eliminó su cuenta él o la empresa Freelancer por inactividad); pero si alguna vez lees esto, amigo mío, espero que estés bien y hayas disfrutado esta historia.

Aunque sé que no vendí este cuento a una editorial o alguna revista pulp…, habérselo vendido a alguien me llenó de orgullo, y hasta hoy, ecuerdo ese suceso como algo impresionante y tal vez irrepetible.
Aunque debo de confesar que he vendido cientos de copias de mis otros libros… La Bruja fue el hito que animó a mi escritor interno a abandonar la timidez, o en otras palabras, a abandonar el closet (ja, ja, ja).
La Bruja también me ha reportado cientos de ventas no solo en Amazon, sino hasta en plataformas tan alucinantes e insospechadas como Bookmate y Storytel. Es impresionante recordar lo mucho que disfruté escribir aquel cuento. Lo corregí hasta 10 veces. Y no me arrepiento de ello, ya que, tras cada corrección, dejaba descansar el manuscrito aproximadamente 2 meses o más, y cuando me reencontraba con él, para mí era como inventar nuevas historias alternativas con mis juguetes de la infancia.
De hecho, haber metido algo de HP. Lovecraft en el cuento, me hizo comprender las posibilidades de que aquel cuento podría tener una oportunidad de venderse en algún momento. Y no sabría afirmar de que haya sido realmente suerte o la corazonada de que, tras varios meses de corrección, el cuento tuviero el derecho a ser comprado por alguien.
Hoy recuerdo aquella vez tan emotiva que me hizo lagrimear mucho. Aquella mezcla entre Hansel y Grettel y H.P. Lovecraft, y el desenlace… Supongo que esa sensación es imborrable para un escritor. Puedes vender cientos, miles, millones de copias de todos los libros que escribas; pero el primer cuento o novala que uno venda como escritor novel, desconocido por todo el mundo, es algo que se llevará en el corazón como cuando vez a tu hijo primogénito entre tus brazos y lo ves partir como un ave a formar su propia familia o destino.
No tengo forma expresar lo que siento ahora mismo… Es algo tan hermoso que recorre mi ser. Y ahora que puedo vivir de la escritura profesional y de la creación de contenido por el resto de mi vida, supongo que estoy listo para las grandes ligas.
No sé adónde me lleven mis manos y mi creatividad infantil. Lo único que sé que es que en algún momento firmaré por una editorial de las grandes. Y me comprometo por completo a que eso ocurra. Costará, sí. Nada es fácil en esta vida.

Lo único fácil es rendirse; pero para eso, hay historias como La Bruja que me hicieron tomarme en serio este duro y sacrificado camino hacia la publicación con una gran editorial. Dentro de 5 años espero publicar mi primer libro con una gran editorial. De momento, la autopublicación es mi carta de presentación para el mundo.
La Bruja fue el primer capítulo.
El capítulo final está cerca, y todo lo sacrificado, será eterno. Tú tampoco te rindas, querido amigo escritor.
~RF
